Esta es mi historia, ¿cuál es la tuya?

Érase una vez...

Esta es la historia de una niña cuyo juguete preferido siempre fue la imaginación y que siempre vivía una vida paralela llena de fantasía y sueños. Esa niña creció, y mientras lo hacía sentía que aquella carretera secundaria que había cogido, muy pocas veces tenía correspondencia con la autopista principal. Trato de camuflarse entre la multitud, de ser una más y de encajar en varios círculos sociales, pero la realidad era que nunca terminaba de conectar con aquel ambiente… hasta que un día se rindió y dejó, sin más, de intentar ser una más.

La frustración, la incertidumbre y la sensación de no encajar fueron devorando a esa niña, que casi sin darse cuenta, ya se había convertido en mujer. La imaginación no se veía con buenos ojos en aquel nuevo mundo en el que estaba y al que sabía que no pertenecía, así que durante mucho tiempo fue dando bandazos y aprendiendo a guardarse y escudarse dentro de sí misma. Quizás por eso: por ser su propia guardiana, mantuvo siempre sus pasiones de forma subyacente y se prometió a sí misma llegar allí donde sí hubiera un sitio para ella.

Encontrar una ruta que llevase a un sitio diferente fue muy difícil y aquella labor se complicó porque todos y cada uno de los habitantes del mundo en el que vivía estaban de acuerdo con que no existía un lugar como el que ella estaba decidida a buscar, y más aún, trataron de cerrarle las puertas del reino, convencidos de que lo hacían por su bien. Sin embargo, reunida con la noche, cada día volvía a escuchar los cantos de sirena de la libertad… y no cualquier libertad, sino la suya.

Un día, a escondidas, nuestra protagonista escapó sigilosa de aquel reino, decidida a no volver jamás… ¡y logró encontrar un camino que llevaba al lugar que ella, en el fondo, siempre supo que existía! Nada más poner un pie en aquel sendero, notó cómo miles de miedos le invadían y cientos de peligros le acechaban… pero ya estaba ahí y estaba completamente decidida a lidiar con cualquier enemigo (mental o real) que se le presentase. Y así avanzó, entre la maleza, muy lejos del mundo al que habia pertenecido, viviendo su propia aventura.

Hay quien dice que alcanzó varios momentos de debilidad e incluso estuvo a punto de desfallecer; otros están convencidos de que ya llegó a su destino, pero lo cierto es que nadie pudo confirmarlo jamás porque ella ya estaba muy lejos. Lo único que sabemos es que nunca se rindió en intentarlo y que llegó a encontrar una ruta alternativa; una ruta que, quién sabe, quizás invite a otros a emprender el mismo viaje que ya comenzó un día nuestra protagonista.

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