Párame si te atreves

1 agosto 2021

Me he comprado una furgo, y es una furgoneta ENORME. No tengo aún carnet de conducir, pero sí: me he comprado una furgo.

Compré la furgoneta con mi pareja (que sí conduce) y el objetivo es convertirla en nuestra casa ⛺️  (para lo que aún nos queda muuucho trabajo por delante) mientras me saco el carnet y seguimos trabajando cada uno en lo nuestro.

El proceso impone un poco, pero estamos muy emocionados con la idea de construir todo con nuestras propias manos 🛠 y poder viajar con la casa a cuestas, así que es normal que vayamos difundiendo la noticia entre nuestros allegados, que normalmente se alegran por nosotros y nos confiesan su tenue envidia.

Sin embargo, algo curioso ocurrió con mi padre: la idea parecía gustarle, pero cuando quedamos con él, tuvimos una conversación bastante intensa en la que parecía que, dijésemos lo que dijésemos, buscaba la forma de rebatirlo y buscar inconvenientes a todo para tirárnoslo abajo.

Obviamente, estaba cumpliendo con la «función de padre» que hace que se preocupe por si no nos va bien y quiere que esté protegida en todo momento… y lo entiendo, pero terminé la conversación agotada mentalmente.

Pese a todo (y creedme, es un hombre MUY testarudo), acabó comprendiendo que lo que vamos a hacer es razonable y que siempre existen riesgos con todo, pero que eso no nos iba a paralizar y que nuestra ilusión y ganas de vivir la vida a nuestra manera iba a ser más fuerte que cualquier inconveniente.

 

Me parece una analogía perfecta para cualquier proyecto. En este caso, hablamos de la camperización de una furgoneta, pero lo cierto es que también me sucede con el proyecto que voy a lanzar en septiembre (y del cual ya hablaré más adelante):  cuando tienes claro lo que quieres y la idea está bien construida, da igual quién quiera venir a tirártela. No podrá.

Cuando te pones manos a la obra con algo en lo que crees de verdad*, quienes no lo hacen se convierten en los mejores aliados para ayudarte con el análisis DAFO, y los argumentos en contra de la idea son los mejores ejemplos de las oportunidades, amenazas y debilidades que puede llegar a tener el proyecto.

Moraleja de hoy: nadie se va a implicar más en tu proyecto que tú; nadie lo va a conocer tan bien como tú y por eso, quien más ciegamente debe creer en él eres y debes ser siempre tú. Si tú tiemblas ante tu idea, los cimientos están temblando… y nada sólido se puede construir desde una base así de inestable.

Eso no significa que sea fácil y que tengas que hacer un MVP para validar o reorientar. Significa que las cosas que salen del corazón son las más difíciles de levantar, pero las que más valen la pena, así que… paciencia, fuerza y mucha confianza en ti y en tu proyecto. 🚀

*Con esto no quiero decir que no pases por un proceso de investigación y análisis de la idea. Quiero decir que si hay algo que te apasiona, extiendas esa investigación hasta encontrar la forma en la que puedas hacerla viable, que pruebes y que, si no te funciona, lo replantees y lo vuelvas a intentar. La vida es muy corta como para dedicarla a algo que no amas… y siempre se te quedará esa espinita.

 

PLOT TWIST: Busca las siete diferencias entre la foto de la furgo de arriba y esta:

(Sí, nos hemos dado ya la primera hostia
y le hemos rajado y abollado el techo. VAIA. 😅)

 


Y sin intentar crear interacción vacía, me gustaría sinceramente que me comentáseis qué es lo que os mueve y apasiona. ¿Qué es eso a lo que le dedicaríais vuestra vida? ¡Espero leer vuestras respuestas y os deseo una feliz semana! 🐱💛

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