Vivir mil vidas

15 agosto 2021

No sé si te habrás dado cuenta, pero con esto de la pandemia 🦠 parece que más de uno se ha cansado de ver su casa siempre igual y no paro de ver muebles abandonados en la calle que pasan a ser sustituidos por otros nuevos.

A la gente no solo le ha dado por viajar [o por camperizar furgonetas] para huir de sus hogares puntualmente, sino que también se ha puesto a limpiar, ordenar 🧺 y darles un lavado de cara.

 

Imaginemos por un momento que es tu caso y que, mientras ordenas ese cajón en el que metes todo lo que no tiene un sitio concreto, encuentras una lámpara de genio 🧞‍♂️ entre la linterna sin pilas, un cúter, un dedal y dos mecheros. Imagina que sale el susodicho (si es con la apariencia de Will Smith o Robin Williams, mejor) y te ofrece un deseo. Sí, uno solo, que no es plan de desfasar.

¿QUÉ PEDIRÍAS?

Quizás sea porque soy freak 👾 hasta el nivel de tener un plan perfectamente tejido en caso de apocalipsis zombie, pero yo tengo claro qué le pediría.

 

Soy demasiado consciente del paso del tiempo ⏳ y de que la vida es limitada, así que la idea de que ser inmortal, asquerosamente rica o poder viajar en el tiempo me resultan muy atractivas, pero siendo inmortal no dejaría de perder a la gente que me importa y sin esa sensación de «fugacidad» ☄️ me acomodaría y no disfrutaría igual de la vida. Quizás viajar en el tiempo fuese atractivo, pero siendo mortal creo que me daría más problemas de cabeza que otra cosa (si ya es complejo elegir a qué dedicar el tiempo en una sola línea temporal, tener opciones ilimitadas… ¡UFF! 😵‍💫) y tener mucho dinero no me quitaría de seguir siendo humana.

 

Es por eso que, si un día me cruzo con uno de estos señores azules, le pediré que me de la capacidad de no cansarme nunca. ¿Te imaginas no tener la necesidad de dormir o descansar? ¡Estarías viviendo casi el triple en una sola vida! 🤯

 

Bien es cierto que me gustaría poder mantener la capacidad de dormir porque soñar es un arma muy, muy potente para una mente creativa 🎨, pero no lo haría por necesidad, sino por placer.

Hace un par de días, durante una videollamada con Pedro S. Bonnín, hablamos sobre que las mejores ideas y los desbloqueos creativos no vienen mientras estás «trabajando» como tal. Obviamente hay ejercicios para ayudarnos con estas cosas, pero a menudo encontramos las respuestas y la inspiración 💭 cuando nos limitamos a desconectar y a, simplemente, vivir.

Y quizás el problema es ese: que vivimos demasiado «conectados», que siempre estamos activos y que cuando no estamos trabajando y paramos unos segundos esperando en la cola del supermercado, cogemos el móvil por inercia para revisar el mail o ver la última publicación posser de un random que ha estado toda una tarde haciéndose 678 fotos 📸 para que veas una durante un par de segundos y hagas doble clic indicando que te gusta.

 

 

Ojalá pudiese tener la capacidad de no sentir fatiga y pudiera vivir el triple. Ojalá poder desconectar del todo, reconectar conmigo 🍃, disfrutar mucho más de mi trabajo sin verlo a veces como una condena y utilizase ese tiempo para crear, disfrutar y vivir. Vivir aventuras que me regalasen historias que contar, ver paisajes ⛩ que me inspirasen, conocer a personas y culturas que me enseñasen cosas que compartir y llegar al final de mi vida con la piel teñida por el sol, una sonrisa y la brisa marina ⚓️ azotando mi rostro sabiendo que lo viví todo, fui feliz e hice felices a otros y vivir esta vida valió la pena.

 

Lo mejor de todo es que no necesito vivir el triple. Y tú tampoco. 🎉

 

Vivir más no es solo vivir más tiempo. Un par de días de rutina pasan en un suspiro, un día rompiéndola y saliendo de tu zona de confort ⛺️ se hace eterno y te hace llegar a la cama con la sensación de que valió la pena.

 

Y bien, ¿cuál dices que es tu deseo? ¡Tengo curiosidad! 🙊

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