LA DROGA DIGITAL

19 septiembre 2021

Hoy quiero contarte una historia,

y es que, como te adelanté la semana pasada, en 2010 abrí mi primer blog, que vino seguido en 2013 de un canal de YouTube 📽 y una aventura que no vi venir.

 

Nos remontamos a una jovencísima Khoana de tan solo 15 años que había comenzado a escribir en Internet en un espacio propio (recordemos que antes de eso ya hice mis pinitos por otras RRSS con intentos de post) y que, tres años más tarde decidió exponerse al mundo 🌍 en formato de vídeo, con dieciocho años recién cumplidos.

 

Me ENCANTABA lo que hacía y al principio recibía un feedback muy positivo. Algún que otro escritor tímido me empezó a enviar mails para ofrecerme sus obras 🗞 a cambio de una reseña, y pronto se unieron a esta partida las editoriales. Por otro lado, comencé a ir a eventos 🎫 con otros compañeros de YouTube que poco o nada tenían que ver con mi temática y… sin saber muy bien cuándo había comenzado todo aquello, la gente empezaba a saber quién era Khoana*.

 

* Esto también me trajo a mis primeros haters, lo cual no supe interpretar como una buena señal (cosa que haría hoy en día) y me tiró un poco abajo, a pesar de que eso no me hizo retirarme.

 

Lo cierto es que lo recuerdo como una época en la que todo iba muy rápido: post todas las semanas, leer sin parar novedades que me enviaban las editoriales, gestionar sorteos y guionizar, grabar, editar y subir tres vídeos semanales (contestando después a todos los comentarios). También llegó la época de los #FF de Twitter 📜 y demás cosas que solo los más longevos de la red recordamos y me sumé una tarea más «porque había que estar en todas partes».

 

La partner de YouTube me empezó a dar instrucciones 📑 sobre cómo grabar los vídeos, el blog y el canal no paraban de crecer 📈 y yo solo existía por y para ambos proyectos. Fue entonces cuando, en medio de la vorágine, abrí una comunidad blogger.

La cabecera de mi antiguo blog

Es así como en 2014 nació Granitos de Arena 🐥, que pronto se convirtió en el proyecto de mi vida y que en 2015 llegó a ser la comunidad blogger más grande de habla hispana, con +6K miembros.

 

Granitos se convirtió en mi vida entera y fue creciendo y desarrollando nuevas «secciones»: talleres de escritura, artículos 📰, entrevistas, emparejamientos y tutelas entre miembros, club de lectura, reuniones periódicas… ¡y hasta un juego de rol 🧝🏼‍♀️ que me hizo conocer a quien es hoy mi mejor amiga!

 

Granitos de Arena fue un sueño, pero como en todos los sueños 💤… llegó el momento de despertar: la comunidad tenía una participación brutal, pero requería tanto tiempo que terminó comiéndose mi vida personal. Además, en vista del éxito que tenía, surgieron hienas que intentaron tirarme el proyecto abajo e incluso robármelo 🥷🏼… y a todo eso hay que sumarle una autoestima muy frágil y el despertar de un odio muy grande debido a las envidias 😔.

 

2017 llegó, AdSense me canceló la poca monetización 💵 que tenía sin decirme por qué, el mundo de YouTube era demasiado falso para mí y para entonces, en el blog escribía y leía por obligación; ya no lo disfrutaba. Es por eso que 2017 llegó y a Granitos de Arena le quedó reservado el banquillo. 🚪

La imagen que daba en 2014 para que los miembros de la comunidad
pusieran en la barra lateral de su blog y  se identificasen como tal.

Desde entonces han habido un par de intentos por reanimar el proyecto 🚀, como quien le grita a un ser amado que ha fallecido para que despierte, sabiendo en el fondo que eso no va a suceder… y, por supuesto, no sucedió.

 

Hasta ahora.

Ya no soy blogger, sino emprendedora, de forma que he construido 🏗 la comunidad que necesitaba y que necesito tener: una comunidad para emprender desde dentro.

 

En Granitos de Arena no encontrarás una biblioteca infinita de cursos o clases porque está pensada para no robarte tiempo ⏳ y ser sostenible. ¿Cómo? Tenemos un taller práctico (que no queda grabado) mensual que trata temas como el autoconocimiento, el desarrollo personal, la lucha contra el síndrome del impostor, la gestión emocional detrás del emprendimiento o la productividad (la sana). Mientras tanto, tendremos claustros semanales, que no son sino reuniones con una temática de apertura, pero que no son más allá de charlas entre e̶m̶p̶r̶e̶n̶d̶e̶d̶o̶r̶e̶s̶ compañeros. 👯‍♀️

 

EL VALOR DE LA COMUNIDAD

El valor radica en la conexión 🧬 entre miembros, el apoyo mutuo, el seguimiento de los procesos (que te haga sentir que hay alguien más que tú esperando que avances y que no estás solo), parte de «asesoría» de marca personal y… ✨¡la colaboración con proyectos sociales!✨ (ya que esta comunidad ha nacido para ayudar a las personas).

 

EL PORQUÉ DEL SPAM

Si algo tengo claro después de llevar una comunidad con +6K miembros (en serio, es el aforo aproximado de un campo de fútbol ⚽️ moderno, con eso te digo todo) es que no vale la pena construir una comunidad inmensa en ninguno de los sentidos: ni para mí ni para quienes están dentro.

 

Es por eso que Granitos de Arena tiene un límite de crecimiento de 250 personas y habrá subidas paulatinas de precio 💰 (los 50 primeros a 10€/mes, los 100 siguientes a 15€/mes y los 100 últimos a 20€/mes).


Y POR QUÉ ERES ESPECIAL PARA MÍ

Para mí, los valores de una persona lo marcan absolutamente todo, de modo que quiero llenar Granitos de personas afines a mis propios valores… ¿¡y dónde mejor para encontrar ese perfil que aquí, en mi newsletter!? 💛

La imagen que daba en 2014 para que los miembros de la comunidad
pusieran en la barra lateral de su blog y  se identificasen como tal.

Te doy las gracias 🙏🏼 todas las semanas por leerme, y esta no va a ser excepción. Sé que ha quedado algo más largo de lo normal, pero quería hacerte partícipe de mi historia, una vez más.

 

Estoy construyendo algo grande 🏰, lo sé, y es quizás la primera vez que no me siento un fraude. Ahora la decisión está en tu mano:

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